sábado, 24 de julio de 2010

Llega un momento en la noche
en que cansada de la rutina de siempre
me doy cuenta todo el tiempo que gasté
pretendiendo hacer las cosas bien.
Te cansa, te tira, me gasta ser yo
cuando me doy cuenta que soy todo lo contrario
a lo que quiero ser,
a lo que pretendo de mi.
Viste que loco,
es una odisea enfrentar el espejo,
las noches de insomnio,
los días sin días
el no tener a quienes quiero a mi lado
o a mi costado, en donde sea
el crear una imágen en mi cabeza de mi
que no sé si está errada,
y quiero la verdad
aunque esté llorando
y quiero ver.
Algún día voy a hacer un librito con cosas que ni yo quiero decirme
algún día voy a saber cosas de mí que van a provocar mi odio
y al día siguiente, voy a quemar vivas a todas esas páginas
por que lo que más me da miedo es el reflejo que cree de mí
yo hice de mi todo lo que soy ahora
y la presunta creadora no puede romper esa imágen
se me bloquean los ojos
y se congelan los instantes en los que me equivoco
y es nada más que eso:
vivir mis errores una y otra vez;
dándome manija en esa parte de mi que predomina
que piensa realmente que valgo menos que nada
me gustaría poder pintarme en un cuadro,
tener la habilidad de volverme pura,
sin penas, ni dolores
ni problemas, ni odio
con luz, con vida
y con todo lo que quiero darme,
pero siempre que quiero empezar
me doy cuenta que es cara la tela,
que no consigo pintura
y que te tengo acá conmigo,
pero te tengo real:
con penas, dolores, problemas, odio
luz, vida y amor
y no alcanza.

(Nunca me alcanza)

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