“Verá, mi pequeña Amélie, usted no tiene los huesos de cristal. Podrá soportar los golpes de la vida. Si deja pasar esta oportunidad, con el tiempo, su corazón se irá volviendo seco y frágil como mi esqueleto. Así que, ¿qué demonios está esperando?”" Escritor fracasado, destino fracasado. ¡Cómo me gusta esa palabra!, “fracasado”. El destino humano evoluciona así, fracasando. Y de fracaso en fracaso, nos habituamos a no superar jamás la fase del borrador. La vida no es sino el interminable ensayo de una representación que nunca tendrá lugar.”
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