lunes, 19 de julio de 2010

“Verá, mi pequeña Amélie, usted no tiene los huesos de cristal. Podrá soportar los golpes de la vida. Si deja pasar esta oportunidad, con el tiempo, su corazón se irá volviendo seco y frágil como mi esqueleto. Así que, ¿qué demonios está esperando?”


" Escritor fracasado, destino fracasado. ¡Cómo me gusta esa palabra!, “fracasado”. El destino humano evoluciona así, fracasando. Y de fracaso en fracaso, nos habituamos a no superar jamás la fase del borrador. La vida no es sino el interminable ensayo de una representación que nunca tendrá lugar.”

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